Introducción:
El remodelado orbitario es un proceso complejo ya que sumado al propio crecimiento óseo, muchos huesos faciales y craneales que están en relación con ella, presentan diferentes magnitudes de desplazamiento y desarrollo. La expansión de los tejidos blandos (ojos, músculos, cerebro) es un factor de gran importancia en la evolución de la cavidad orbitaria y del macizo craneofacial que la contiene.
Los elementos involucrados son:
· Desarrollo del condrocráneo y base craneal
· Expansión de la masa encefálica
· Crecimiento de las suturas óseas
· Desarrollo del complejo nasomaxilar
· Influencia del globo ocular y tejidos blandos orbitarios
· Neumatización de los senos paranasales
Desarrollo del Condrocráneo y Base Craneal:
En el embrión los huesos de la base craneal y el macizo medio facial (occipital, temporal, esfenoides y etmoides) constituyen una estructura cartilaginosa con función estructural y de crecimiento rápido denominada condrocráneo. Estos cartílagos son precursores de los huesos esfenoides y etmoides cuyo desarrollo tiene marcada influencia en el crecimiento orbitario. La sincondrosis esfenooccipital es una placa cartilaginosa de la base craneal, vestigio del condrocráneo, que permanece luego del nacimiento. Permite el crecimiento de la fosa cerebral media y genera el desplazamiento secundario de las orbitas, el macizo medio facial y la mandíbula. Debido a que la base craneal es el patrón del desarrollo facial la alteración de su crecimiento origina acondroplasias, con falta de avance del tercio medio facial. Ej: Síndrome de Appert, Enfermedad de Crouzon.

Expansión de la masa encefálica:
El crecimiento de los lóbulos temporales y frontales del encéfalo determinan la ampliación de las fosas cerebrales media y anterior de la base craneal.
Debido a que el piso de la fosa cerebral anterior constituye el techo de la órbita se produce un desplazamiento secundario del marco orbitario así como también de los
pómulos, paladar y maxilar superior.
Las entidades que representan esta falta de desarrollo son la anencefalia y la microcefalia.

Crecimiento de las suturas óseas:
Las suturas craneales permiten mantener el contacto óseo y promover el crecimiento en respuesta a la expansión de los tejidos blandos como el cerebro. Donde existen
suturas, éstas contribuyen al aumento de la circunferencia de los huesos correspondientes permitiendo así la expansión de la bóveda craneana.
La craneoestenosis es el cierre prematuro de las suturas y sus consecuencias son distorsiones cerebrales, de la calota craneal y de la órbitas.
Plagiocefalia: Sinostosis que más frecuentemente compromete a la órbita.

Desarrollo del complejo naso-maxilar:
Ubicado en el macizo medio-facial está compuesto por el setum nasal, etmoides, huesos nasales y maxilar superior. El crecimiento se produce por neoformación y
reabsorción de hueso, lo que determina el desplazamiento sutural de los huesos que lo componen. Los tejidos blandos como los músculos faciales y epitelios
condicionan el crecimiento óseo de las estructuras subyacentes, al mismo tiempo que la presión ejercida por la columna aérea sobre la mucosa y periostio de las fosas
nasales permite la expansión de la cavidad, el etmoides y como consecuencia de la pared media orbitaria. Esta estructura es afectada por diferentes fisuras faciales que
involucren el paladar, piso y paredes nasales y maxilares superior e inferior.

Influencia del globo ocular y tejidos blandos orbitarios:
La presión ejercida por el globo ocular como los tejidos blandos que lo rodean (músculos extraoculares, grasa orbitaria, fascias, tabiques conectivos y elementos
vasculo-nerviosos) son un fuerte estímulo para el desarrollo de la cavidad orbitaria. Estos tejidos blandos, aún en ausencia de parte de su órbita y son determinantes
de su crecimiento. Las condiciones congénitas de anoftalmía y microfalmía como las adquiridas de enucleación, evisceración generan diferentes grados de hipoplasia
orbitaria y asimetría facial.

Neumatización de los senos paranasales:
Los senos paranasales tienen diferentes períodos de crecimiento. Así los senos etmoidales se neumatizan durante el período prenatal, los maxilares culmina su desarrollo hacia los 2 años de edad y los frontales hacia los 7 años.
La expansión de estas cavidades aéreas influye sobre el desarrollo del techo orbitario (neumatización del seno frontal), del piso (neumatización del seno maxilar) y de la pared medial (neumatización del seno etmoidal). Las condiciones que alteren estos procesos determinan diversos grados de asimetría facial e hipoplasia orbitaria.
